jueves, 4 de agosto de 2011

Sólo me importa la opinión de mis gatos

Luxury Summer (c) Omar Jimenez · 2011

Tengo mi blog abandonado y me ha entrado el sentimiento de culpa. Había dicho que no lo iba a hacer (abandonarlo) pero también cuando pensé hacerlo por primera vez la idea era contar “Las aventuras de una guionista en Barcelona”… esta era mi idea inicial pero luego al escribir me corté y me pareció que podía sonar un poco pedante. Es curioso pero la gente que me conoce de toda la vida me mira muy raro cuando digo que soy “guionista”, en cambio, los que he conocido recientemente (o sea, en mi vida adulta) más bien me miran con interés cuando lo digo. No sé a qué mirada creerle. Quizás el cuento del zigoto equivocado de Clarissa Pinkola Estés sea la respuesta mi duda… a saber… 

El caso es que con el paso del tiempo me di cuenta que es una estupidez cortarse y yo muchas veces me corto por “lo que vayan a pensar los demás” como si tuviera idea de lo que pasa por la cabeza de la gente y más aún, como si esto importara… como guionista sí que me importa, me importa que los espectadores se rían con las cosas que escribo, que se lo pasen bien, que tengan un tiempo de reflexión sana... eso sería ya “El Sumum”… pero como persona… cada vez me importa menos lo que piensen los demás y esto es sano. A los demás tampoco debería importarles lo que pienso, como no sea para llegar a tus propias conclusiones, reírte un rato o compartir visiones…


Me gustan las vueltas que da la vida, sobretodo cuando es para satisfacciones (a quien no ;). Hace casi 10 años descubrí la práctica del yoga ashtanga en un gimnasio muy pijito de Caracas. El profe era casi como un fakir, y como casi nadie iba a la clase, así que resultaron ser bastante personalizadas. Una maravilla. Después me vine a BCN y lo dejé, y al cabo de unos años volví a buscar centros de yoga pero ninguna me terminaba de encajar. Hasta que encontré uno que me gustó. Me gustó el centro pero también las clases de la profe. Llevo casi un año asistiendo y un día nos ponemos a hablar, salió el tema de las Diosas (ella imparte talleres de este tema) y le hablé de Maria Lionza. Luego le traje alguna info recopilada de internet y ella me recomendó un libro (va de relatos y de psique femenina). Resulta que la profe da clases de ashtanga en otro sitio, más personal! (http://linkyoga.wordpress.com)



Lo de la satisfacción del encuentro es esto que me ha pasado con muy pocas personas en la vida, pero que vale por muchas. Creo que ya he hablado de esto en otras entradas... Esto de cuando te encuentras con alguien y es como si te conocieras de hace tiempo. Todo es cómodo y fluido y hay como una alegría interior por el encuentro… es como cuando te re-encuentras con un viejo amigo y se siente ese descanso alegro, el de suspiro dea ¡ah, que bueno que te veo!... aunque sea la primera vez en la vida que os conocéis... me gusta cuando pasa esto y me gusta que haya sido con poquísimas personas, porque sé que hay más por el camino y estoy disfrutando del viaje previo a encontrarlas.


¡Feliz Verano! (Y de ahora en adelante… aventuras de una guionista en Barcelona…;)

miércoles, 6 de abril de 2011

Mentiras, mentiras y más mentiras...

1 de cada 3 morts en accidents (c) Omar Jiménez 2010


Este post lo escribí a finales de Marzo, pero por razones técnicas + falta de tiempo, recién ahora lo puedo subir... Al releerlo quise cambiar algunas cosas pero, prefería dejarlo tal y como está, con el mood de aquel momento, aún cuando quizás, les parezca todo un poco trasnochado... Pero definitvamente que, hoy va todo muy rápido (o al menos a mí me lo parece), todo pasó ayer y hoy ya vas tarde... espero que lo disfruten y como siempre, que opinen si quieren.
Ah! y que al final hay un link para ver uno de los últimos trabajos de Omar! para los que encuentren mis palabras un pérdida de tiempo, les aseguro que las fotos no lo serán!

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Ya está a punto de finalizar Marzo y yo aún sin publicar mi post del mes. Me lo propuse al inicio del año, que durante el 2011 no dejaría mi blog abandonado… pero la vida en Barcelona a veces es tan convulsa, ajetreada y con “efecto succión”, que se pasan los días y las horas volando y pareciera que uno va siempre detrás de las agujas del reloj…
Este mes además ha sido particularmente convulso a nivel mundial, primero el tema del actual “criminal de guerra”, luego el terremoto de Japón, y aquí en Barcelona se ha sumado la guerrilla de partidos por el Ajuntament y si a eso sumas las particularidades de tu singular día a día… pues no queda ni un segundo para nada más que para el ajetreo.

En fin, a lo que vamos: Las mentiras…

Estos días no dejo de pensar en las mentiras que a diario nos rodean. Para empezar, el tema de Gadafi, que me tiene un poco hasta la coronilla. Hace 3 días este hombre estaba suelto por estos lados, dándose besos con los mandatarios europeos que por cierto, han sido quienes lo pusieron y mantuvieron en el poder desde hace ¿20 años?... ahora resulta que están todos muy sorprendidos, pues aparentemente en 20 años no se habían dado cuenta el tipo de ¿gobernante? que es… luego, con Japón, me dejó un poco parada el hecho de que falsificaron como 200 informes con respecto a las nucleares estas que, ahora se están cayendo a pedazos y con ellas, el mito de uno de los países “más fuertes” económicamente (bueno y eso suponiendo que la noticia uqe leí de los informes sea cierta)… En fin, que la naturaleza arremete contra estos “pilares de la economía” que no han hecho más que sumergirnos en un sistema de vida bastante morboso, obligándonos a vivir como autómatas, enchufados a no sé qué… con respecto a la política… bueno, no tengo mucho que agregar, tanto aquí como en cualquier sitio creo, “se cuecen las mismas habas”, los discursos son los mismos y quienes los pronuncian, también. Lo bueno es que a la vida política esta que se dedica a mentir por el bienestar personal le quedan los días contados (realmente quiero pensar que esto ES así, pero está claro qeu tiene que haber un tsunami cívico para uqe esto pase).

Ya lo dije arriba, soy una de las primeras que vivo corriendo detrás de las agujas de reloj, obligada a que llegue el fin de mes para cobrar un dinero que tal como entra en la cuenta se va. Pero por suerte, aún me queda un poco de lucidez, y hace tiempo decidí hacer también otras cosas, aunque eso signifique tener menos tiempo para mí y para otras personas. Luego de verme arrastrada por la explosión de la mentada “crisis” del 2009 (perdí el trabajo), y pasar unos meses siguiendo las noticias paranoicas de la “crisis” un día dije basta… no puede ser que nos dejemos engañar y nos metamos en el bucle este sinfín de echarle la culpa a los políticos, al sistema, a los otros países (porque son muy ricos o muy pobres), etc etc… dejando que la vida nos pase por el enfrente como un cúmulo de malas noticias que pasan por TV. Y decidí tomar carta en el asunto y ayudar en el radio de acción que me es posible. Así fue como dí con una organización maravillosa (nada que ver con algunas “ONG’s”) que se llama www.ninossinbarreras.org y después de unos meses de conocernos, papeleos y vueltas que da la vida, estamos aportando, con ellos, lo que puedo. Y estoy muy contenta y realmente siento que es la única manera de provocar un cambio. Que cada quien haga algo en su radio de acción y que dejemos de esperar que vengan otros (políticos, jefes, economía mundial, desastres naturales o criminales de guerra) a arreglarnos la vida.

Como están diciendo muchos por ahí, esta transición tiene a muchos desconcertados pero, realmente, cuando todo se mueve desde la base, empieza a aparecer toda la porquería que se ha acumulado durante tanto tiempo, ahora que podemos “verlo”, podemos entonces hacer algo para “limpiarlo”. Y esto no sucede solo a gran escala, también pasa en tu casa, en tu familia, en tu entorno... realmente quiero creer que las mentiras no pueden durar "toda la vida". No sería justo, y aunque muchas veces me han dicho que sí, que la vida es así, "injusta", yo sí creo que NO lo es, lo que pasa es que tiene su propio tiempo y escapa a nuestras manos muchas veces y a nuestra ignorancia o impaciencia.

Por suerte vivimos en una época donde el hecho de “mentir” está quedando como obsoleto. Antes había que “quedar bien” y para esto parece que la gente necesitaba andar echando mentirillas por todo… hoy ya, incluso a nivel celular-familiar cada vez se lleva menos esto. La adopción es un tema muy normal, las parejas mixtas también, lo de las “razas” se está desmoronando y cada vez estamos más globalizados y por suerte existe internet que ha sido toda una revolución en cuanto a periodismo se refiere. Nos siguen ocultando cosas claro, pero desde luego ya no se puede hacer ni tan fácil ni por tanto tiempo como antes. Hoy todo está a punta de click… no hace ni falta que mencione el caso de Wikileaks…

Así que los invito a todos a que piensen un poco de qué manera pueden hacer algo para ayudar a esta transición que vive el mundo entero. A los que viven en barcelona, los invito a visitar el vínculo de la organización, como una propuesta para aportar. Podemos conseguir un lugar mejor donde nuestro tiempo transcurra, pues a la final, todo esto, tu vida, la mía, la de todos, no es más que un minúsculo tránsito del Tiempo Total.

Para cerrar, también los invito a visitar una pequeña muestra de uno de los trabajos fotográficos de Omar, que ilustra con mucho humor todo el tema de la mentira propagandística de la maquinaria publicitaria de Barcelona.


Y bueno, hoy la verdad estoy un poco “revolucionada”!

sábado, 12 de febrero de 2011

“Alquilo piso espectacular, ideal parejas” (que se quieren mucho)

Sin título (c) Omar Jiménez 2008
Tengo entendido que Barcelona, ha sido desde siempre, una ciudad muy diversa: mar, montaña, modernismo, periferia, nacionalista, cosmopolita (uf! Si... lo sé, algun@s están haciendo esa mueca retorcida en la boca, al leer esa afirmación)… en fin… en algo que creo, nadie estará en desacuerdo, es en la variedad que ofrece a la hora de escoger un tipo de vivienda.
Puedes encontrar desde habitaciones tipo ataúd (sin ventanas, con las paredes forradas de grandes armarios de madera y una cama tipo nicho, perfectamente encajonada en el mueble) hasta inmensas mansiones modernistas que superan el millón de pavos.
Para los que estamos en el medio de ese amplio abanico, la cosa no se queda corta. Una vez superada la fase de "piso-zulo", pasamos a la mejor parte, la de los anuncios: un “espectacular ático con vistas a toda la ciudad” resulta ser, realmente, un sobreático, tipo buhardilla, con acceso a la terraza comunitaria del edificio a través de una ventana. Otra frasesita que se repite mucho es la de “ideal parejas”, cuando vas al piso en cuestión, lo entiendes… los inmobialiarios definitvamente tienen una idea muy romántica de la vida conyugal, has de quererte mucho para compartir tu día a día en 25 metros cuadrados…
A ver, es cierto que soy un poco exigente, y que el movidón de la mudanza te hace sopesar bien tus opciones. Si te cambias es por algo mejor (bueno, al menos en mi caso, conozco gente que parece adicta a las mudanzas y se cambia cada año… no sé cómo lo hacen, de donde sacan esta rápida capacidad de “adaptación y cambio”). El caso es que no entiendo a los agentes inmobialiarios que pintan todo el piso de amarillo pollito, que no cambian los enchufes e interruptores rotos, que te dicen que los cajones de la cocina no se están cayendo sino que así se lleva el “look moderno” de la ciudad… y definitivamente, no me gusta cuando me dicen que cobran 1 mes más para la agencia, y resulta que cuando vas a dar la paga y señal sacan la cuenta y el supuesto mes se transforma en un número acompañado de 3 ceros…
Una cosa más, que no se me puede escapar en este post: alquilar un piso es un poco peor que buscar trabajo. Selecciona, aproximate, negocia, saca a codazos a los otros (que como tu, corren tras la remota posibilidad de alquilar un buen piso a un buen precio en Barcelona) y finalmente, cubre una necesidad básica del ser humano, tener un techo bajo el cual vivir. Ah, y no te olvides de considerarte afortunado ;-)
Bueno, la verdad es que a nosotros nos ha resultado bien y no hemos tenido que dar codazos a nadie (nos los han dado a nosotros). Así que, si estás buscando piso en Barcelona, no te desanimes, al final conseguirás cubrir una necesidad básica, pero no siempre por un módico precio.
La verdad, a veces pienso que este mundo está cada vez más loco.

sábado, 15 de enero de 2011

Propósitos 2011

(c) Omar Jiménez 2008
Siempre he sido una persona muy organizada… es más, para algunos, sobretodo para lo que no me conocen casi nada pero creen que sí, mi planificación pasa por ser una especie de obsesión controladora, una necesidad de hacer listas. Estas personas me ponen unas caras muy cómicas cuando les comento de mis pequeños planes, mientras me escuchan asienten y me miran fijamente, como si con ese gesto repetivo pudieran descubrirme esta obsesión, mi propia obsesión, como si no hubiera visto antes nunca nada ni remotamente parecido. O quizás solo miran sin escuchar, haciendo como que me entienden perfectamente.
En fin. No es de las caras cómicas de estas personas de las que quiero hablar en este post.
Sino de los propósitos para este 2011.
Es cierto que suelo planificar las cosas, pero hoy en día muchísimo menos que hace unos años. Las circunstancias que han rodeado mi día a día en Barcelona, me han alejado cada vez más de mi comportamiento planificador. Lo confieso, hace unos años, era de las personas que escribía su lista de propósitos, sin falta, el día 31 de diciembre. Hubo un año en que, supersticiosamente, intenté escribir los 12 propósitos al ritmo de las campanadas, pero fue un poco aparatoso hacerlo al tiempo que me comía las uvas… Otra de mis planificaciones consistía en regar por las páginas de mi agenda (a poder ser el día 1 de enero), las “metas grandes” ha ser logradas cada cierto tiempo (mensuales, trimestrales…) cosa que cuando llegara a esa página en cuestión pudiera sopesar qué, cómo y cuánto se había logrado hasta ese momento.
Cuando llegué a Barcelona, tenía todo fríamente calculado: las cosas en Venezuela se estaban poniendo color de hormiga y pensé que estudiar durante un año en el extranjero, me ayudaría a pasar el “mal rato”. Como muchos, pensé que aquello no duraría mucho tiempo… Ya llevamos 12 años… el resto de la historia ya se sabe: lo que está pasando con Venezuela y Chavez; y que conocía a alguien, decidimos probarlo juntos, al cabo de un tiempo nos casamos… y de un día para otro caí en cuenta que el año de los estudios se convirtió en una opción de vida, en asentarme en otra ciudad, en empezar de cero. En hacer mi vida a mi medida. En este día a día, me he acerado cada vez más a mí misma, he ido deshaciendome (y nunca mejor dicho) de prejuicios inculcados, de razonamientos prestados, de ideas preconcebidas. También he ido alejandome de relaciones obligatorias, de otras un tanto nocivas, relaciones difíciles que pensamos que "deben ser" hasta que nos damos cuenta que no hay razón para castigarnos a nosotros mismos con ellas.
En fin. Que puedo decir sin duda, que hoy me parezco más a mí misma. Pero tampoco quiero hablar de eso en este post. Ni esas relaciones raras.
Sino de los propósitos para este 2011.
Suelo guardar las listas de propósitos de cada año, para leerlas después de 12 meses y ver qué quería y qué logré… El ritual era siempre el mismo: escribirla y luego esconderla, para releerla al cabo de un año y sopesar logros. Pero desde que vivo en Barcelona, este ritual ha cambiado abruptamente, las listas desaparecian y volvían a aparecer al cabo de muchos después del año, asomadas en alguna caja, para que cuando las leyera ya no me hicieran mucho sentido. Yo tengo la firme convicción de que mi destino se volvió travieso en Barcelona y es el que se ha dedicado a ponerme los planes de cabeza, a jugar con las listas de propósitos y esconderlas por ahí. Es el que, al cabo de un tiempo, me sonríe desde ninguna parte, me guiña el ojo, haciendome caer en cuenta de que, definitivamente, no me va a dejar cumplir las lista al pie de la letra. Tendrás que aprender a adaptarte.
No sé qué habrá pasado con la lista del año que me vine a Barcelona a estudiar. Ni tampoco con la del año que decidí probar suerte con la vida en pareja. No recuerdo que escribí, ni tampoco la he encontrado. Me pregunto si me habré propuesto algo parecido… lo que sí recuerdo es que hace unos años lo menos que me imaginaba es que mi vida iba a ser como ha sido hasta ahora.
Me pregunto si para todo el mundo será así. Si vuestros destinos serán traviesos o serán más bien del tipo conservador, del estilo del que no arriesga o del estilo que todo le sale tal cual como lo ha planificado. He visto que a muchos de los que me rodean las cosas parecen cumplirseles al pie de la letra y la vida les transcurre sin sobresalto alguno. Ojo, no los envidio, sólo me produce mucha curiosidad: ¿cómo será esto de tener una vida en donde las cosas te salgan tal y como las has planificado? Sin cambios, sin encrucijadas, sin decisiones difíciles (bueno, para mí, decidir, siempre ha sido un tema)...
Creo que por eso todavía no he escrito mi carta de propósitos del 2011. Estuve meditando sobre las cosas que quiero lograr este año y hay 3 muy puntuales, y muy ambiciosas… y aunque a veces, el no poner las cosas en lista me hace sentir un poco perdida… al descubrir esta faceta juguetona de mi destino, he decidido probar, jugar al escondite con él… y no poner mis planes por escrito: no vaya a ser cosa que me lea la carta, la esconda otra vez, y me cambie los planes, sin previo aviso. Y así de paso me deshago de una cosa más, y dejo que las circunstancias transcurran como lo han de hacer, sin que yo pueda mediar mucho más allá en ello.

viernes, 30 de julio de 2010

De amores caraqueños, de amores catalanes, de amores platónicos




A uno de mis amores platónicos lo conocí en mi primer viaje a Barcelona, cuando tenía 20 años. Fue durante una noche de póker. Yo tenía el cabello tan corto que parecía un varón y aún así él no me quitó el ojo en toda la noche. Al principio yo creía que miraba a mi amiga (bastante más atractiva que yo) pero al cabo de un rato estaba claro, me quería a mí. A los pocos días fui a su casa y le preparé arepas y otro día él me llevó en moto hasta la Costa Brava. Cuando llegamos a una cala desierta ya estaba atardeciendo, así que nos quedamos echados en la arena, conversando y viendo como el sol de invierno empujaba las sombras de las montañas sobre la playa.
Cuando volví a Caracas le estuve enviando cartas manuscritas que nunca me contestó (o que quizás el correo venezolano perdió) y me quedé un buen tiempo esperando al cartero... pensando qué habré dicho de más o de menos.
De todas maneras, el recuerdo de esos pocos días no podría ser más perfecto. Fue mi primera vez en Barcelona, una ciudad que me atrapó en cuánto puse un pie en ella, sumado a un enamoramiento viajero, a un paseo en moto, al descubrimiento del mediterráneo... Todo junto se ha ido asentando en mi cerebro tal y como los granos de arena al fondo de un vaso, formando una capa sólida a la vista pero escurridiza al tacto. De tanto en tanto, aromas, sonidos, texturas de luz, me transportan a ese recuerdo que permanece tan vívido en mi cabeza, pero tan irreal cuando abro los ojos.
Y entonces, cuando abro los ojos, no puedo más que asombrarme de las vueltas que da la vida, y de cómo, años después, regresé a este lugar y conocí el amor verdadero. El que me acompaña, el que me descubre que es mejor que los amores platónicos se queden como lo que son...
Algo así me pasa con Caracas.
Cuando pienso en MI ciudad selva, en su verde, en su luz intensa, en su tráfico y sobretodo, en sus contradicciones, caigo de súbito en la añoranza del amor platónico: un sentimiento de nostalgia me invade, de ese amor que pudo haber sido pero nunca fue; ese, que sólo existe en mi cabeza, que alguna vez estuvo pero que ya más nunca volverá a estar. Porque la Caracas que nosotros (los de mi generación) vivimos – ya más nunca será la misma y habita sólo en nuestros recuerdos de infancia y adolescencia.
Y cuando abro los ojos y veo a Barcelona, con sus calles amplias y sus edificios modernistas, y su hilo de mar al fondo, y su centro vigilado por gárgolas y empaquetado en paredes milenarias... soy feliz por este amor que me acompaña, pero lloro por Caracas, mi amor platónico.

miércoles, 28 de julio de 2010

ESTABILIDAD DE LA BUENA


Ya me lo habían anunciado, cuando me hicieron la carta astral. Que mi vida iba a ser una montaña rusa de cambios, como de etapas o capítulos de un libro... pero que al pasar la página el capítulo anterior, no tendría nada que ver con el actual...
Supongo que a la mayoría de la gente le sucede, que su vida va cambiando, que superan o no las etapas... en todo caso creo que a nadie le debe transcurrir la vida como si cada día fuera el mismo día... como le pasó a uno de los personajes emblemáticos de la famosa novela 100 años de soledad.
Lo que sí me gustaría saber es: si a todo el mundo le suceden los cambios en la misma intensidad en que me suceden a mí, que siempre paso del cielo al infierno en cuestión de horas. Y lo del cielo y el infierno no lo digo sólo como recurso literario, sino como una realidad! pero claro como una de esas relaidades sin prejuicios: no es que piense en el cielo o en el infierno en términos religiosos y me refiera a que paso de cosas buenas a malas así como así... me refiero a los estados físicos de las situaciones que vivimos los seres humanos en la tierra.
A mi me pasa, por ejemplo, que un día puedo estar trabajando a 45º, en pleno verano, en una cocina de un bar de tapas en Barcelona y al día siguiente estar en el 9º piso de un edificio inteligente contemplando el mediterraneo... Eso sí, la quemadura que me hice con los aceites a altas temperaturas sigue ahí en mi piel, diminuta y caprichosa, como queriendo recordarme que el cambio radical está a la vuelta de la esquina y que no hay nada que pueda hacer para impedirlo.
Ahora que lo pienso y que lo escribo, hay aún más: con el cielo y el infierno no me refiero tan sólo a lugares y a situaciones, sino también a las personas.
Un día puedo estar compartiendo 8 horas de trabajo en un espacio de 3 m cuadrados con perros hambrientos que pelean por su espacio vital; y al día siguiente puedo estar en una oficina con aire acondicionado presentando un proyecto que termina con un estrechón de manos con un grupo de profesionales de mi área.
No exagero, estos cambios suceden en un tiempo tan corto que a veces me cuestiono si he perdido la razón y yo me estoy inventando mi propia historia para salir del aburrimiento de lo cotidiano, de la agonía de la vida. Como en aquel cuento de Julio Cortázar, "La noche boca arriba".
Yo lo que quisiera es que: el Universo (o El Gran Ingeniero, como lo llama mi padre) me aclarara cuál es el propósito de todo esto?, les pasa a todos? cuál es la lección que hay que aprobar para pasar al "nivel estabilidad"?; Pero de la buena, no esa de la que la vida te pasa por un lado y tu sólo la ves pasar a través del cristal.

viernes, 18 de junio de 2010

Mensajes...


Ayer estuve caminando por los alrededores del MACBA. Debido al SONAR, las calles estaban atestadas de estos personajes “modernillos”... con sus gafas de pasta, su look descuidado pero salido de revista, y su interés por el festival de la “música avanzada”.. en fin, todos esos que deben tener ya como 40 años pero que siguen vivendo en adolescencia (al menos en la vestimenta)...

Así que, buscando huir por callejuelas más desiertas, me encontré con una pizarra que decía algo así: “El que ve el cielo en el río, ve peces en los árboles”... iba con mi compañero de vida, comentando sandeces de la vida... pero cuando vi ese mensaje enseguida le pregunté que qué quería decir eso??... Él me dijo que: El que ve el cielo en el río, ve peces en los árboles... y yo le dije... sí, pero... tu como lo interpretas? Quiere decir que “ves” más allá de lo obvio... o que estás confundido???... y él me dijo... Sólo quiere decir lo que quiere decir, me dijo algo así como que no hay que buscarle un meta-significado a todo... y yo que siempre he pensado que el universo nos habla... aún cuando no estamos escuchando... la conversación se interrumpió por la voz chillona de una de estas adolescentes del Sónar, que corriendo y haciéndonos a un lado, no nos dejó otra que cambiar de tema y volver al análisis de qué sería eso de “musica avanzada”...

Aún así, hoy he seguido pensando en si he perdido mucho tiempo tratando de descifrar los diversos mensajes que yo pensaba me llegaban desde “el universo”... cosas que veo por ahí, o que leo en algún papel perdido en el metro y que me llegan en momentos radicales de mi vida... o en momentos en donde no está pasando nada... y como si fuera poco, hoy limpiando mi casa, me he encontrado con un papel doblado en miles, que había escondido dentro de un marco de una foto. Una foto por cierto muy especial que cuando pueda la escanearé, pues cada vez que la veo me lleva a uno de estos momentos tan simples, pero tan importantes de la vida... el papel en cuestión, es un folio DIN A4, impreso hace años (se nota por el tipo de tinta sobre papel...) que recuerdo recogí de algún lado y guardé porque en ese momento no entendí nada de lo que decía... pero pensé “algún día lo entenderé...”. Me había olvidado por completo de la existencia de este pequeño y raro tratado, que no sé quien, ni cuando, ni porqué, lo escribió, pero guardé hace más de 10 años, tampoco sé porqué... lo releí hoy y me dije... bueno, lo colgaré en el blog a ver si alguien me da luz sobre el tema (creo que en esta lectura entendí un poco más, pero no se crean que mucho)... quizás el/la mism@ autor@ aparezca por estos lados... Lo he traducido tal cual, con su tipo de letra y signos de puntuación, se ve que es una página intermedia de entre varias, pero en mis manos sólo cayó esta, por eso el final es como es... ahí os lo dejo:



“No era que esas discusiones no tuviesen sentido; a mi me sirvieron para saber que no tenían respuesta; y que, si había una respuesta, era esta: mejor no encontrar la pregunta. He probado comentarla, y he causado risas nerviosas, dudas, incredulidad; incluso me han ignorado. Está claro que estamos envueltos en este juego, y que no queremos salir de él; la posibilidad de que no haya respuesta nos aterroriza e incomoda (aunque, bien mirado, es lo mismo que decir que “no hay fundamentos para el conocimiento”: no los hay, ni dentro ni fuera de la “realidad”, el “individuo” o la “comunidad”; no los hay, y se acabó). Esta “respuesta” parece una estupidez para quien está jugando –quizás lo sea, sin duda. Jugar tiene también sentido, claro está: yo lo vivía y lo vivo.

Lejos de mí pretender que “hay que acabar con esas pseupreguntas”, o que “hay que dejar de jugar”, o que “la Academia debe cambiar”. (Ahora que lo pienso, eso sería seguirjugando, no?) No quisiera iniciar otra instancia del ciclo “problema-solución”; no pretendo que, “por tanto deberíamos...”, o que “sería mejor que no...” Puede que esto deje mucho que desear –que nos sepa a poco. ¡Con cuánta seriedad jugamos!

Y tampoco se sigue de esto ninguna “alternativa”, ninguna “vía regia”, ninguna “solución”. Sólo una suave, silenciosa y permanente risa: lo deliciosamente absurdos que somos, mientras el mundo sigue su camino. Porque es para morirse de la risa, vernos en el lodo, debatiéndonos por “responder” una pregunta irresoluble –porque nosotros la hemos planteado así- cuando podríamos no plantear la pregunta.

Es este un punto vital. La risa es inherentemente espontánea: sólo nace cuando estamos distraídos. También la fe –la gracia- es espontánea: no puede buscarse o fortalecerse (“quisiera creer” es tan inútil como “quisiera quererte”); brota de algún ignoto pozo en el alma cuando uno ha agotado todas sus reservas. No es la respuesta a ninguna pregunta: sencillamente, es. Pero cuando nos lanzamos a cuestionarla, analizarla y justificarla, sólo conseguimos destruirla. Así que tenemos que conseguir voluntariamente algo que sólo aparece a pesar de nuestra voluntad, sólo somos libres si nos dejamos poseer. Puede que no existan verdades más firmes; pero no nos sirven de nada. Nada podemos hacer con ellas. Y en eso radica su valor.


No sirven de nada; así que lo diré otra vez: no hay manera de salir del juego. Es más: todo intento de salir de él, sólo lo intensifica. El maestro que dice: “no tomen mis palabras como la verdad: piensen por su propia cuenta” puede creer que está saliendo al paso del autoritarismo y el adocenamiento; pero la misma estructura impone lo contrario –él hablará y explicará, y no necesita cambiar; ellos deben aprender y están obligados a cambiar. Y si piensan por su cuenta, también estarían siguiendo sus reglas. Ni siquiera les queda la libertad de sublevarse: es esto lo que el profesor “desea” (explícitamente, al menos).

Pensé que no hay forma de salir del juego –porque es el juego humano. Si pudiésemos salir, no tendría sentido. No basta con saber que “no hay ninguna panacea”; tampoco esto es una panacea –y tampoco lo es la última constatación. Jugamos hasta descubrir las reglas; nos aburrimos y las trasladamos a otro nivel –donde no las podemos ver; las reencontramos –y el ciclo vuelve a empezar.

En ese momento, mi moraleja –la panacea particular por la que apostaba- fue evitar la megalomanía. Mas ¿no era eso totalmente megalómano? ¡Ah!; tibia ironía, viejo descubrimiento.

No hay forma de salir del juego –cuánto dolor genera, y cuñanta pasión. Me parece que lo único que vale la pena intentar es lo imposible, lo que no tiene sentido; sólo una rueda”